La propuesta de reforma a ley eléctrica es insuficiente: Se debe establecer la necesidad imperativa de una transición energética hacia la sostenibilidad

Resumen

La actual propuesta de reforma de la Ley Orgánica del Sistema y Servicio Eléctrico (LOSSE) representa una oportunidad histórica para adecuar la arquitectura jurídica e institucional de Venezuela a las exigencias del siglo XXI. Si bien se aplauden las iniciativas orientadas a modernizar el sector, resulta imperativo advertir que la propuesta actual es insuficiente si no se enmarca, de manera dogmática y transversal, en los principios del Desarrollo Sostenible. El presente artículo argumenta la necesidad de profundizar la reforma para consagrar un equilibrio riguroso entre las dimensiones social, ambiental y económica, reivindicando el legado histórico hidroeléctrico de la nación, descentralizando la generación hacia fuentes renovables en zonas críticas como Zulia y Falcón, y superando definitivamente el rentismo y la cultura petrolera que han lastrado la transición energética nacional.

1. El Imperativo del Desarrollo Sostenible en la Legislación Eléctrica

La planificación de la infraestructura y el marco regulatorio del sector eléctrico no pueden concebirse como entes aislados de los compromisos globales y de la imperiosa necesidad de preservar el equilibrio biosférico. La reforma de la LOSSE debe establecer, en su exposición de motivos y en sus primeros artículos fundamentales, que el Sistema Eléctrico Nacional (SEN) se rige irrevocablemente por los principios del Desarrollo Sostenible.

Este concepto, lejos de ser una etiqueta retórica, exige una integración real de las dimensiones económica (viabilidad y eficiencia financiera), social (acceso equitativo, superación de la pobreza energética) y ambiental (mitigación de emisiones y protección de cuencas). Esta tríada conceptual tiene un profundo arraigo histórico e institucional a nivel global. Desde la publicación del Informe Brundtland («Nuestro Futuro Común») en 1987, que definió por primera vez el desarrollo sostenible como aquel que satisface las necesidades del presente sin comprometer las capacidades de las futuras generaciones, pasando por la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro (1992) y la adopción de la Agenda 21, hasta la consolidación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU y el Acuerdo de París (2015).

Venezuela es signataria de estos acuerdos, lo que obliga a que toda reforma estructural de la LOSSE abandone la visión puramente utilitarista del kilovatio-hora para abrazar un modelo de «Inteligencia Energética» y sostenibilidad. La ley no solo debe «incentivar» las energías renovables; debe consagrar la sostenibilidad como su marco institucional insustituible.

2. El Legado Renovable de Venezuela: El Caroní como Paradigma Base

Históricamente, Venezuela ha sido pionera en la generación de energía eléctrica de base sostenible. El monumental desarrollo del Complejo Hidroeléctrico del Bajo Caroní (Guri, Caruachi, Macagua) constituye el antecedente histórico que confirma la vocación renovable del país. Este paradigma técnico demostró una premisa fundamental de la ingeniería energética que la nueva ley debe blindar: la generación de base del sistema eléctrico venezolano debe ser siempre de fuentes renovables.

El uso de combustibles fósiles (termoelectricidad a diésel o gas) debe quedar estrictamente relegado a un papel auxiliar, diseñado para el respaldo del sistema, la regulación de frecuencia y la cobertura de demandas pico. Invertir esta lógica o permitir que el parque térmico asuma el peso del suministro continuo es un retroceso tanto técnico como ecológico. La LOSSE debe estipular normativamente la jerarquía operativa del despacho de carga, priorizando siempre la inyección de energía de fuentes limpias y sostenibles por encima de los combustibles fósiles, los cuales deben reservarse como reserva estratégica de estabilización.

3. Diversificación Territorial: Eólica y Solar en el Norte Costero

El agotamiento del modelo centralizado de transmisión, que transporta energía desde Guayana hasta el occidente del país a través de miles de kilómetros de líneas de extra alta tensión, ha quedado en evidencia. Zonas geográficas ubicadas en la «cola» del sistema interconectado, particularmente el estado Zulia y el estado Falcón, sufren de una vulnerabilidad crónica debido a las ineficiencias de transmisión, caídas de tensión y pérdidas térmicas de la red.

Para equilibrar la red y brindar confiabilidad al suministro occidental, la LOSSE reformada debe afianzar la diversificación de la matriz de generación mediante la penetración a gran escala de energía solar fotovoltaica y eólica en el eje norte costero. La Guajira venezolana y la Península de Paraguaná poseen un potencial eólico y de irradiación solar de clase mundial. Integrar estas fuentes renovables en el noroccidente no es solo una medida de compensación ambiental, sino una solución de ingeniería de sistemas de control para estabilizar los perfiles de voltaje en los nodos más críticos del SEN, reduciendo la dependencia del transporte a larga distancia.

4. De la Retórica a la Práctica: PDSEN y Planes de la Patria

Se aplauden los artículos de la nueva propuesta de reforma que insinúan una apertura hacia la generación distribuida y fuentes no convencionales. Sin embargo, su redacción es insuficiente. La falta de firmeza legislativa puede conducir al mismo destino que han sufrido las planificaciones estratégicas anteriores.

A lo largo de las últimas décadas, el Plan de Desarrollo del Sistema Eléctrico Nacional (PDSEN 2013-2019; PDSEN 2020-2025) ha diagnosticado acertadamente la necesidad de incorporar energías renovables, proponiendo parques eólicos y granjas solares. De igual forma, los Planes de la Patria (tanto el período 2013-2019 como el 2019-2025), en su Quinto Objetivo Histórico, plasmaron la necesidad de contribuir a la preservación de la vida en el planeta promoviendo un modelo sostenible y el aprovechamiento de energías alternativas. No obstante, en la praxis, estas metas han sido sistemáticamente incumplidas, postergadas por urgencias coyunturales y falta de un andamiaje legal vinculante.

La nueva LOSSE debe cerrar la brecha entre la retórica de planificación y la ejecución. Debe establecer metas porcentuales obligatorias de integración de energías renovables no convencionales (ERNC) en plazos definidos, así como penalidades institucionales por el incumplimiento de los planes de expansión limpia.

5. Superar la Cultura del Petróleo para el Siglo XXI

Venezuela se erigió como una potencia energética mundial basada en los combustibles fósiles durante el siglo XX. El desafío ineludible ahora es transformarnos en una potencia de energías renovables en el siglo XXI. Hemos comenzado esta transición con un rezago considerable, replicando en cierta forma nuestra entrada tardía a la modernidad en el siglo pasado; pero, indudablemente, es mejor tarde que nunca.

Gran parte de la inercia para adoptar este nuevo modelo obedece a lo que el antropólogo Rodolfo Quintero y el ilustre Juan Pablo Pérez Alfonzo diagnosticaron como la «cultura del petróleo». Existe una resistencia cultural e institucional absurda a prescindir del hidrocarburo para la generación eléctrica interna. Sin embargo, desde una perspectiva puramente macroeconómica y geopolítica, el aumento de la generación eléctrica con fuentes limpias (solar, eólica, hidroeléctrica) libera millones de barriles de combustibles líquidos y pies cúbicos de gas natural que hoy se «queman» ineficientemente en el mercado interno subsidiado. Estos hidrocarburos liberados pueden y deben ser redirigidos hacia la exportación, generando divisas frescas que el Estado requiere para la inversión social y la propia modernización de la infraestructura tecnológica.

Conclusión

La reforma de la Ley Orgánica del Sistema y Servicio Eléctrico es un paso en la dirección correcta, pero su miopía en torno a la sostenibilidad debe corregirse en el seno del debate legislativo. Se requiere valentía política y rigor académico para redactar una ley que no solo resuelva la coyuntura, sino que diseñe la Venezuela energética de los próximos 50 años. Consagrar el Desarrollo Sostenible como eje transversal, proteger nuestro paradigma de generación base hidroeléctrica, expandir la energía eólica y solar en el Zulia y Falcón para dar estabilidad a la red, y convertir nuestra tardanza tecnológica en una ventaja para liberar recursos fósiles exportables, son los pilares sobre los cuales debe edificarse el nuevo marco legal eléctrico venezolano.

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Ama Ndlovu explores the connections of culture, ecology, and imagination.

Her work combines ancestral knowledge with visions of the planetary future, examining how Black perspectives can transform how we see our world and what lies ahead.